Hanna Montana


Hanna Montana

Esta noche mientras dormíais yo pensaba en cosas, casi todo lo que estuve rumiando lo tiré a mi papelera de reciclaje, o sea que pocos de estos pensamientos se han quedado a vivir en mi sistema límbico.

Un día leí en una revista que el sistema límbico es el lugar de nuestra cabeza donde tenemos alojada la tarjeta de memoria, una tarjeta que va perdiendo gigas con los años y que algunas veces, para bien o para mal, tiene archivos que no deja borrar, o sea que es muy difícil formatear.

Pues recuerdo, serian la 3 de la madrugada, que si dos personas de la tierra estaban despiertas en ese momento éramos Miley Cyrus y yo. Hay días que se te van de las manos, hay días que no te dejan dormir.

Menudo escándalo había formado la chiquilla, esa muchacha que dejó de llamarse Hanna Montana para ponerse un nombre aún mas raro. Esa muchacha que dejó de bailar de una forma inocente para los niños y pasó a refregarse durante una actuación contra otro muchacho, que desconozco el nombre. Lo hizo solo por pura provocación y no por exigencias del guión.

Que no es ninguna novedad que ocurran estas cosas, esto es muy antiguo, tanto como la teta de Sabrina, actualizada hace unos años por la teta de Janet Jackson. O que Madonna se de un morreo con alguien que pase por el escenario o que salte Jimmy Jump. Todo es pura provocación.

Mal asunto cuando la provocación sustituye al talento, cuando verdaderamente no hay nada detrás, cuando solo es un alarde vacío, cuando solo piensas: la que voy a liar. Porque hubo gente muy popular que utilizó la provocación para luchar contra cosas que no les gustaba de este mundo, pero esos tenían sobre todo talento, aunque tuvieran un ego descomunal.

Yo hoy voy a hacer lo mismo que Hanna Montana, voy a provocar porque si. Para empezar no voy a dar los buenos días a ninguno de mis vecinos por muy bien que me caigan, no voy a pedir la vez en la carnicería, voy a llevarme 20 o 30 gratuitos del montón de la entrada del Metro, voy a aparcar en linea donde ponga en batería, voy a subir la música a la hora de la siesta, voy a echar el vidrio en el contenedor amarillo, voy a comprar en internet en paginas sin seguridad y sin antivirus y voy a cenar melón, solo por provocar.

Seguramente me miren raro en el barrio, pero poco a poco me haré muy popular, cueste lo que cueste, porque eso es lo que queremos, gritar mas fuerte que los demás para ser mas populares.

La falta de talento se camufla con la provocación, el grito y la descalificación, pasa a diario en la televisión, o eso me han contado. Miley Cyrus quizás tenga muchas mas cosas que contar, que cantar o que bailar, mucho más que lo que hizo el otro día, pero me queda la esperanza que ésta noche lo haya pensado y requetepensado, y hoy se disponga a demostrar su talento ( que lo tiene) y no por el camino mas fácil.

Lo que tiene mas complicado Hanna Montana es borrar de la tarjeta del sistema límbico la cara de Will Smith y su familia aterrados mientras se rozaba golosamente contra el otro muchacho cuyo nombre aún desconozco.

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