El Telesketch, Operación y otros juegos del montón


Me puse realmente triste el día que descubrí que habían quitado el golpe de aire al entrar en El Corte Ingles.

Si os dais cuenta, han desaparecido grandes clásicos de nuestra infancia,porque yo hace años que no veo una hucha del Domun. La hucha del Domun tenía la forma de la cabeza de un negrito. Esa hucha nos la dejaban un ratito en la puerta del colegio para que interrumpiéramos el paso de los viandantes y ayudaran a Africa. Tenía un riesgo porque recibíamos contestaciones del tipo: ¿ Y a mi quien me ayuda? y tu con 9 años no tenías una respuesta a mano para ese hombre enfadado de principio de los 80.

Hablando de la puerta de mi colegio, en mi colegio, no hubo señor que diera caramelos con droga y mucho menos me echaron droja en el Cola Cao.

¿Alguno de vosotros consiguió hacer la casita que salía en el anuncio del Telesketch?
si la respuesta es si, creo que estáis mintiendo, porque era imposible pintar en diagonal con aquel cacharrito.

En aquella época había muchos juegos o juguetes que te pedían un pulso exquisito para desarrollar su cometido, por ejemplo Operación.

Operación era un juego de mesa donde un señor con la nariz colorada era operado de muchas cosas a la vez y tú eras un doctor en practica que le sacabas huesecillos de su cuerpo.

Si tenías el pulso chungo que ni para robar panderetas, pues seguramente al sacar el hueso con las pinzas, al señor se le pondría la nariz roja como si hubiera tomado vino caliente y además sonaría una bocina muy desagradable.

Yo era muy bueno jugando a éste juego, porque tenía en mi muñeca una pulsera de los chinitos de la suerte ( muy de moda en aquella época). Cuantos mas chinitos llevabas mas suerte. A Fabra le toca mucho la lotería porque tiene una pulsera de chinitos de la suerte, fijarse bien.

En mi habitación tenía un póster de E.T. que se encendía en la oscuridad. Bueno, el concepto se encendía es muy generoso, se ponía verde fluorescente y daba bastante miedito. Me tapaba completamente con la sabana para poder dormir, por cierto, ninguna noche vino el Coco por tardar en dormir.

¿Alguien hizo la colección de Superman de Coca-Cola?

Era todo muy raro porque tenías que arrancar del interior de la chapa de Coca-Cola el plastiquillo donde aparecía una imagen de la película. Al pegar el plástico con pegamento Imedio en el álbum se veía la imagen de Superman medio regular. Creo que este tipo de técnica no cuajó.

Antes de terminar hoy quiero hablaros de las maquinitas electronicas de un solo juego. Donkey Kong tirando barriles desde arriba de una escalera mientras, creo que era Mario Bros, intentaba subir la escalera saltando barriles. Esa tenía dos pantallas y era de Nintendo al igual que la del bombero que tenía un edificio que era completamente una barbacoa ¿Cual tenías tu?

Horas y horas me pasaba jugando a estos juegos sin levantarme del sofa. Bueno solo me levantaba si Avón llamaba a mi puerta. Eran otros tiempos.

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Mi nueva película


Aún no he filmado mi obra maestra.

De cada día que vivo, en la proyección final, siempre encuentro algún fallo de raccord o no he sabido dirigir a mi estrella principal.

La actitud amateur del que aún tiene mucho que aprender.

La falta de luz, la lluvia y el frío no dejan de hacerme cada día más difícil rodar. No busco la genialidad de un final a lo Truffaud. Aunque todos soñamos con correr hacia el mar con total libertad.

He ido guardando rollos de cinta durante todo este invierno para retratar la mejor primavera de mi vida. Un película pequeña. De esas que se estrenan en pocos cines pero que tiene un público muy fiel.

Cualquier obra que yo pueda admirar no deja de tener imperfecciones y la mía las tendrá también. Pero será la mejor primavera que yo pueda filmar.

Tengo un elenco de lujo, ellos se adaptan a mis manías, defectos y caprichos como director, eso me da mucha libertad para rodar.

Si gusta el resultado y en el estreno recibo un gran aplauso interior (o por lo menos no me acribillan las críticas) volveré a rodar otro proyecto: Verano.

Echaré la vista atrás y tendré mejores y peores películas, pero todos identificarán mi forma de rodar.

Y una proyección final con todo ese público fiel y un gran cartel luminoso: La Vida

Un minuto especial


Acabé viviendo por casualidad en el único edificio de Madrid que aun conserva uno de los míticos “Ascensores para viajar en tiempo”.

Su diseño es exactamente igual a cualquier ascensor del mundo. La magia de este ascensor en extinción es que si sabes manejarlo puedes volver a disfrutar de cualquier momento de tu vida solo por un mínuto.

¿Solo por un minuto? También me pregunté lo mismo ¿Solo un minuto?

Y no queda todo ahí. Solo un minuto y solo tienes un viaje. A partir de consumir tu único viaje mágico el ascensor pasará a ser un viejo ascensor normal con sus ruidos y sus achaques.

¿Mi primer beso? ¿El día salte al mar desde aquel acantilado? ¿Rodar por la nieve granadina a toda velocidad?¿la primera vez que mi hija dijo Papa?

Solo podía elegir un momento de mi vida. Solo por un minuto volver a estar allí.

Y elegí para mi primer y único viaje en el tiempo mi primer minuto de vida. Marqué 201219732231 y campana.

Estaba allí a través de un cristal imaginario y en ese minuto fantástico vi la alegría mezclada con dolor de mi madre y entre un montón de señoras que trabajaban robóticamente para que todo saliera bien allí estaba mi padre.

Estaba allí escondiendo su felicidad, sin buscar protagonismo, donde siempre le gusto estar, sonriendo desde la última fila.
Me tenía en brazos pero, aunque el no quisiera, sus ojos le delataban como el padre mas feliz del mundo.

Un minuto. Por un minuto lo volví a ver. Por un minuto volvió a sonreír.

Mi ascensor me volvió a dejar en la sexta planta de un edificio que había dejado hace un minuto de ser tan especial.

A la memoria de mi padre

Piscinas de bolas


No hay datos científicos sobre el tiempo que puede aguantar un adulto en un parque infantil de bolas.

Esto lo estoy escribiendo en uno de ellos, llamadme loco, pero estoy experimentando conmigo mismo y a la vez intentando obtener un resultado de éste estudio. Reconozco que en la escritura de ésta entrada en mi blog, he cometido errores gramaticales, ortográficos e incluso he estado a punto de tirarme de los pelos a causa de la contaminación acústica, pero he cargado mis cinco rayitas de batería viendo jugar a los chavales.

Os confieso que después de llevar media hora aquí,me muero de envidia, por no poderme meter dentro de ese palacio de la diversión. Un paraíso lleno de toboganes, cuerdas y muchas trampas que te llevan a terminar cayendo en la molona piscina de bolas.

Los niños de mi generacion jugábamos en la calle esquivando coches. Cuando echábamos partidos de futbol y pasaba una persona mayor decíamos:
Pies quietos, y nadie se movía hasta que no terminaba de pasar el octogenario vecino. Existían leyes no escritas como: La ley de la botella, quien la tira va a por ella. Si dabas un pelotazo y la pelota bajaba a toda velocidad la cuesta de tu barrio, allá ibas tú como alma que lleva el diablo a por tu pelota y esquivando coches.

La calle era un polideportivo, era un gran parque de juego. Y cada temporada tocaba la moda de un juego. Nunca he sabido en que lugar del mundo,ni quien decidía que juego se ponía de moda. De pronto un día aparecía tu vecino Luis,con un trompo o peonza y ya había llegado la moda. Otras veces bajabas a la calle y ya estaba todo el mundo jugando a las canicas.

Yo tenía botes de plástico,donde venían las gominolas del quiosco llenos de canicas, algunas eran chulísimas, les llamábamos de gasolina, brillaban muchísimo, tenían como nácar ¿las habéis tenído?.

Jugábamos a policías y ladrones. Consistía en hacer dos grupos y perseguirse con la actitud lógica de que los ladrones son perseguidos por la policía. O jugábamos al escondite,pero a lo bestia, un barrio entero para esconderte. Yo he llegado a permanecer escondido en un portal del barrio colorado y sudando más de media hora, cuando salí descubrí que hacía mucho rato que todos los niños se habían ido a casa a cenar.

Tengo que reconocer que con casi cuarenta años, me muero de envidia, al ver a los chavales sumergirse en la piscina de bolas como lo hacía Cousteau en los documentales (aunque Cousteau se tiraba de espaldas). Y saltan encima de aquellos colchones, rojos como tomates,con las camisetas chorreando y dos chicas fuera que controlan todos sus movimientos para que no les ocurra nada. Y lo más importante para todos: por aquí no pasan coches.

Elige tu personaje de cómics de superhéroes favorito


 

Con esta votación seguro que hay polémica, no están elegidos por tener superpoderes sino por participar en aventuras de cómics con superhéroes. Cual es tu favorito???????

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